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Una historia de represión: China se tiñe de sangre
Por: José Flores, Corresponsal
Número Epoca II Año III No. 4, Quehacer Político
27 de abril de 2008

Temeroso de perder el poder, el Gobierno chino persigue, tortura y asesina a miles de practicantes del Falun Dafa, una disciplina milenaria encaminada a mejorar la salud y brindar paz interna, que ya tiene millones de adeptos en ese país y en el mundo; denuncian que autoridades trafican con órganos de ejecutados

David Matas divulga las atrocidades
David Kilgour da seguimiento a denuncias

A unos cuantos meses de celebrarse los Juegos Olímpicos en Pekín, China, este país es objeto de la atención de la opinión pública, ya que son incontables los actos de brutal represión e intolerancia que tiñen de sangre los aros olímpicos.

Mientras que millones de seres humanos se aprestan para ser testigos de la justa olímpica, y China pretende mostrarle su mejor cara al mundo, el intolerante trabajo del Partido Comunista, el cual detenta el poder, ha sido denunciado y puesto en evidencia en todo el globo terráqueo, haciendo ver a los gulags rusos y los campos de concentración nazis como simples jardines de niños.

Incontables historias de asesinatos y terror ejemplifican el alto grado de intolerancia al que puede llegar un grupo para ejercer y arraigarse en el poder, aun a costa de miles de vidas humanas y pese a que el evidente genocidio representa para la historia moderna uno de los más brutales ataques hacia la dignidad, la libertad de creencias y la vida misma.

María Guadalupe Vigil, practicante y precursora del Falun Dafa en México, nos habla de los actos de represión de uno de los gobiernos más poderosos del mundo, que temeroso del cambio utiliza todos los mecanismos y recursos a su alcance para aplastar con el puño de la brutalidad a millones de chinos, en sucesos que por lo grave y terrorífico de sus resultados hacen recordar al tristemente célebre nazismo, que en la Segunda Guerra Mundial y en actos de racismo e intolerancia total masacró al pueblo judío.

“Desde julio de 1999 arrestan arbitrariamente a los practicantes del Falun Dafa y los envían a campos de labores forzadas, a prisión sin derecho a juicio, y los meten a centros psiquiátricos para torturarlos”.

Guadalupe Vigil agrega: “Falun Dafa inició en China en 1992, ahí se dio a conocer por el maestro Lee Hon Ye, quien es su fundador. “Pero desde junio de 1999 el régimen chino lo prohibió, porque en escasos siete años había crecido muy rápido y ya había alcanzado entre 70 y cien millones de practicantes, lo cual había rebasado la membresía de los afiliados al Partido Comunista Chino, que en ese entonces era nada más de 60 millones.

“El Gobierno, al ver que esta disciplina había crecido muy rápidamente, pensó que esto iba a salir de su control y decidió declararla ilegal, sin que nadie pudiera practicarla”.

¿QUÉ ES FALUN DAFA?

Falun Dafa es una disciplina milenaria que proviene de las prácticas tradicionales de China, consiste en cuatro ejercicios y una meditación que están encaminados a ayudar a que el ser humano mejore su salud física y mental. Pero lo más importante es lograr que el ser humano eleve su calidad moral, ejerciendo los principios de verdad, compasión y tolerancia en su vida cotidiana.

Es una técnica que comenzó a ejercerse desde 1992 en China, llegó a Estados Unidos en 1996 y de ahí se practica en 75 países del mundo. Se ha vuelto muy popular porque la gente que la practica se ha dado cuenta de su efectividad, ya que disminuye el estrés, aumenta la salud corporal, se tiene más resistencia y rendimiento en el trabajo, más claridad mental, etcétera.

La salud física y mental, así como la relación con los demás mejora, ya sea en el hogar o en el trabajo. Todo ser humano puede practicarla porque el esquema en que está diseñado es de fácil aprendizaje.

La precursora del Falun Dafa en México, Guadalupe Vigil, asevera que en China se tortura a los practicantes de esta disciplina, a quienes en muchos de los casos están cautivos en campos de trabajos forzados haciendo productos de exportación. “Los tienen laborando día y noche, e incluso a veces ni de comer les dan. Los torturan constantemente y no los dejan dormir, y eso está pasando desde hace ocho años”.

TRAFICAN CON ÓRGANOS DE EJECUTADOS

Vigil señala que en este tiempo mucha gente ha muerto. En marzo de 2006, un periodista de origen chino que estaba trabajando para un periódico japonés entró a China para hacer un reportaje, y al estar ahí descubrió muchísimas cosas, entre ellas campos de concentración donde tenían a miles de practicantes de Falun Gong (Falun Dafa), y se percató de que había médicos, además de cámaras de incineración, y él fue el primero que denunció esto en Estados Unidos, escapándose del Gobierno chino. “De ahí se empezó a tener la sospecha de que aparte que torturaban a los practicantes de esta disciplina, también se estaba traficando con sus órganos.

“A partir de eso, en abril de 2006 se buscó la oportunidad de conocer la verdad. Dos personas de alto prestigio, el doctor David Kilgour, ex secretario de Estado de Canadá, y el doctor David Matas, abogado internacional de gran renombre, tomaron el caso para dar seguimiento a las denuncias en el sentido comprobar si realmente se estaba reprimiendo a los practicantes de Falun Dafa; pero no les permitieron la entrada a China.

“Posteriormente, por medio de declaraciones y testimonios pudieron comprobar que tales denuncias eran ciertas y que había pruebas de que realmente existe extracción ilegal de órganos de practicantes de Falun Dafa. Actualmente ambos se dedican a viajar por todo el mundo para difundir lo que está pasando en China”.

Cabe destacar que en México hace tiempo, se realizó en el Club de Periodistas una conferencia de prensa donde David Kilgour y David Matas dieron a conocer la realidad de la utilización de los cuerpos de cientos de miles de practicantes de Falun Dafa, detenidos contra su voluntad en campos de concentración, prisiones y campos de trabajo forzado por toda China, para un banco de órganos vivos destinados a trasplantes.

En su Informe sobre alegatos de extirpación de órganos a presos de conciencia en China”, indican que en ese país no se ha sistematizado la donación de órganos, y que esta práctica no está contemplada en la cultura de los ciudadanos chinos.

Antes de las denuncias no había legislación que prohibiera la venta de órganos, y la que hay ahora no se aplica, pues aproximadamente 42 mil trasplantes practicados en China no cuentan con un registro.

LOS DESAPARECIDOS

De acuerdo con el resumen del informe sobre alegatos de extirpación de órganos a practicantes de Falun Dafa, tomando como base investigaciones periodísticas y de organismos de derechos humanos e instituciones oficiales, como el Departamento de Estado de Estados Unidos o el Parlamento Europeo, y cifras de organizaciones de derechos humanos de Falun Dafa, se estima que cientos de miles de practicantes de esta disciplina están recluidos ilegalmente y/o desaparecidos dentro de los campos de trabajo forzado, prisiones y campos de concentración chinos desde que comenzó la persecución en su contra en julio de 1999.

Hay registros de más de tres mil personas identificadas que murieron bajo tortura como consecuencia de esta persecución; la cifra real no se conoce (debido al hermetismo del Gobierno chino), pero se estima en decenas de miles.

Es importante destacar que en un principio algunos cadáveres fueron recuperados por los parientes de las víctimas, y algunos tenían incisiones y órganos faltantes. Posteriormente las autoridades comenzaron a cremar los cuerpos sin autorización de los familiares.

Se argumenta que en China los practicantes de Falun Dafa, aun vivos, son víctimas de la extirpación de órganos, la cual se les realiza a la fuerza, en una gran variedad de lugares, conforme a una política sistemática y en grandes cantidades.

¿Testigos?, sí los ha habido, por ejemplo, la ex esposa de un cirujano chino reveló que en dos años su ex marido extirpó cerca de dos mil córneas a practicantes de Falun Dafa que fueron ejecutados.

También se menciona que hay transcripciones de conversaciones telefónicas encubiertas a hospitales y centros de trasplantes en China, en las que los comunicantes prometen órganos procedentes de prisioneros de Falun Dafa, así como páginas web de centros de trasplantes que anuncian la obtención órganos compatibles en una o dos semanas, ofreciéndolos a precios que van de 30 mil a 200 mil dólares, según el órgano.

El Informe sobre alegatos de extirpación de órganos concluye que el Gobierno de China y sus agencias, en numerosas partes del país, en particular hospitales, pero también centros de detención y cortes del pueblo, desde 1999 ha ejecutado a un gran número de prisioneros de conciencia de Falun Dafa. “Sus órganos vitales, incluyendo corazones, riñones, hígados y córneas, son extirpados casi al mismo tiempo para venderlos a altos precios, algunas veces a extranjeros, quienes normalmente afrontan largas esperas por las donaciones voluntarias de tales órganos en sus países de origen”.

El periódico La Gran Época publicó en abril del año pasado que según fuentes del Partido Comunista Chino, la atrocidad de extraer órganos a practicantes de Falun Dafa, mientras aún están vivos y luego creman sus cuerpos para destruir la evidencia, ocurre en campos de trabajo por todo el país.

LOS CAMPOS DE MUERTE

El Despertar de la Conciencia, publicación elaborada por voluntarios de Falun Dafa en el mundo, ha denunciado que China parece estar produciendo voluminosas cantidades de dinero a cambio de muy poca inversión. ¿Cuál es ese nuevo negocio? La venta de órganos humanos.

A principios de 2006 surgieron informes sobre la existencia de más de 36 campos de muerte por toda China. Tres fuentes de ese país dieron testimonio de los espantosos detalles al periódico La Gran Época, el cual informó que el Partido Comunista Chino recurría a la venta de órganos y a la elaboración de productos con partes del cuerpo humano.

La inmensa mayoría de estas víctimas inocentes son los ciudadanos que simpatizan con el Falun Dafa, quienes debido a la gran popularidad de la práctica son perseguidos por orden del ex dirigente Jiang Zenin, del Partido Comunista Chino.

Los arrestos secretos de una gran cantidad de practicantes han proporcionado condiciones favorables para los traficantes de órganos. Los seguidores del Falun Dafa escogidos para las extracciones de órganos son principalmente de zonas rurales.

Ellos vienen de clase social baja, desempleados, sin educación formal, y una vez en los campos de concentración pueden ser completamente desconectados de sus familiares.
Según el Centro de Información de Falun Dafa, desde los inicios de la prohibición en 1999, millones de adeptos que acudieron al Gobierno para apelar por el derecho constitucional de practicar sus creencias, han sido detenidos, secuestrados, torturados, asesinados o desaparecidos.

EL NEGOCIO DE LOS TRASPLANTES ILEGALES

El comercio ilegal de órganos está dirigido a la comunidad internacional. Muchos de los clientes son provenientes de Japón y otros países asiáticos, así como de naciones europeas y del Medio Oriente.

De acuerdo con información provista por grupos de personas que estuvieron en China para realizarse trasplantes, así como datos de la Organización Mundial para Investigar la Persecución a Falun Gong, para un transplante en China, incluyendo la búsqueda de un órgano compatible, sólo se necesita de una semana a un mes como máximo. Si surgen problemas se garantiza un nuevo órgano en menos de una semana.

Dado que ese órgano es nuevo, también se necesita una prueba de compatibilidad; sería imposible que la fuente sea un prisionero condenado a muerte o alguien que falleció en un accidente. Sólo es posible si la fuente viene de un depósito de órganos.

Tomando en consideración que los trasplantes tienen que realizarse dentro de las 24 horas, este depósito de órganos sólo puede ser de gente viva, dada la necesidad de tener listos los datos de la compatibilidad. En Shenyang tiene que existir un depósito de órganos con un gran número de gente preparada, lista para ser operada en cualquier momento.

Se menciona que hoy día el Centro de Asistencia Chino de la Red Internacional de Transplantes se jacta en su página de internet de que en China sólo toca esperar de una a cuatro semanas para un donador de hígado, cuyo costo será alrededor de 150 mil dólares, la mitad de lo que valdría en Estados Unidos, por ejemplo.

En tanto, una versión más de los Juegos Olímpicos tendrá lugar en ese país asiático. Se sabe que por ser China el anfitrión, se puede decir que los multicitados Juegos serán totalmente rojos. Pero lo que hasta hace poco no se sabía es que serán rojos porque presuntamente se encuentran tintos con la sangre de los seres humanos que sin misericordia han sido asesinados en ese país.

Sin corazón ni cerebro

El señor Wang Bin fue arrestado por apelar al Gobierno, y detenido en el campo de trabajo forzado de Dongfeng Xinchun. La noche del 27 de septiembre de 2000 los guardias les dijeron a cinco prisioneros que les iban a reducir las sentencias si golpeaban a Wang Bin lo suficientemente fuerte, y que serían castigados si no lo hacían.

La golpiza le rompió el cuello y venas importantes. Sus amígdalas resultaron dañadas, los ganglios linfáticos quedaron aplastados y muchos huesos se fracturaron. Tenía moretones por todo su cuerpo. Perdió la conciencia en el momento.

Cuando finalmente lo llevaron al hospital popular de Daging, era muy tarde para salvarlo. En la noche del 4 de octubre de 2000, Wang falleció a los 47 años. Sin embargo, dos doctores del hospital quitaron su corazón y su cerebro.

Torturas inmisericordes

El 14 de mayo de 2004, la señora Wang Yunjie fue secuestrada por dos policías cuando trabajaba en un centro comercial, y fue enviada al pavoroso campo de labor forzada Masanjia.

Para quebrar su firmeza y obligarla a renunciar al Falun Dafa, los agentes la torturaron por seis meses, dándole golpizas, colgándola, impidiéndole dormir, aislándola y obligándola a permanecer de pie o agachada durante días seguidos. También se le obligó a realizar trabajos pesados por largas horas.

En diciembre de 2004, después de privarle el sueño por muchos días, sus captores le arrancaron la blusa y le electrocutaron sus pechos con dos bastones eléctricos durante 30 minutos. Luego la forzaron a permanecer de pie toda la noche.

Ellos rompieron unas sábanas y cruzaron y ataron las piernas de la señora en una dolorosa posición, además de esposar sus brazos por detrás de su espalda y atar la parte superior de su cuerpo con sus piernas, haciendo que pareciera una pelota humana.

Luego la suspendieron en el aire mediante las esposas por espacio de siete horas. El dolor era agonizante. Después de esto, la señora Wang no pudo enderezar su espalda ni sentarse derecha.

Las descargas eléctricas desfiguraron sus pechos y eventualmente desarrolló infecciones graves. A pesar de esto fue torturada seis meses seguidos en el campo de labor forzada. Cuando los encargados del lugar se dieron cuenta de que estaba muriendo, dieron la orden a su familia de pagar dos mil yuanes por su liberación.
(José Flores)

Tubos en el esófago

La señora Wan Xia fue sentenciada a siete años en un campo de trabajo forzado. Ella comenzó una huelga de hambre para protestar por su tortura. Como resultado, los guardias la alimentaron por la fuerza, colocándole tubos en el esófago.

La ataron a una cama de tal forma que no se podía mover. Le inyectaron drogas desconocidas y la colgaron para golpearla. En julio de 2004, después de ser torturada continuamente, pesaba sólo 20 kilogramos; a menudo perdía la conciencia, mostraba señales de severos desórdenes mentales y había perdido la memoria; luego sería liberada.
Debido a que su caso fue expuesto en páginas de internet extranjeras, ella desapareció en septiembre de 2005.

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